Si cuentas con tu propio almacén para tus ventas online, es muy importante que sus características se adecúen al tipo de producto que vas a almacenar y manipular, así como que cuente con las áreas necesarias para recibir, preparar y expedir tus productos.

Por norma general deberás considerar como mínimo las siguientes áreas de almacén:

Área de recepción de producto: Donde debes contemplar el espacio necesario para descargar, controlar y adaptar el producto para su almacenaje. En esta área además deberías considerar el espacio necesario para gestionar las devoluciones de producto de tus clientes.

– Área de almacenaje: Donde “ubicarás tus productos listos para la venta”, en muchos casos, el área de picking estará dentro de este espacio de almacenaje, pero en algunos modelos, hay una zona de picking separada del almacenaje.

– Área de suministros y medios materiales: En esta zona tendremos tanto los suministros (cajas, envoltorios, consumibles, …) necesarios para nuestra operativa, así como los medios móviles auxiliares para poder desarrollar la misma (traspaletas, carretillas, elevadoras, …)

– Área de preparación de pedidos: En esta área se realizarán las tareas de etiquetado, packaging, manipulaciones de valor añadido, etc., necesarias para la expedición del pedido.

– Área de expedición: Donde los pedidos preparados y etiquetados esperan a ser cargados en los medios de transporte.

En el cálculo de estas áreas debe considerarse no solo el espacio necesario, sino la ocupación temporal del mismo, p.ej. el espacio de recepción y expedición en algunos casos puede ser el mismo siempre que la ocupación temporal sea distinta: recepciones de material hasta las 13 hrs., expediciones desde las 14 hrs.

Una vez determinadas las áreas del almacén y, por tanto, el flujo de los productos es conveniente analizar donde los vamos a “ubicar”, especialmente para evitar los movimientos improductivos. En este punto es donde debemos poner en marcha el análisis ABC de nuestros productos. Hay muchas clasificaciones ABC de productos: por volumen, por precio, por movimiento de entrada, de salida… Para nuestro almacén la más importante es la clasificación ABC por movimiento de salida, ya que es la que nos va a marcar el mayor impacto en recursos necesarios. Hay que tener en cuenta que, para nuestro negocio, la salida en la mayoría de las ocasiones será en unidades, mientras que posiblemente recibiremos dicho material en cajas, con lo que el impacto en recursos para la entrada es menor que en la salida. Una vez detectados los productos de mayor movimiento de salida deberíamos asignarles ubicaciones con el menor recorrido posible dentro del flujo de almacén, para evitar realizar grandes recorridos para gran parte de nuestros pedidos, y “acercar” su almacenaje al área de preparación.

Respecto a cómo almacenar nuestro producto, en el mercado existen múltiples soluciones de almacenaje, dependiendo de las características del mismo y de los volúmenes a gestionar.

 


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